El trastorno de estrés postraumático (TEPT) y el dolor crónico coexisten con frecuencia. El trauma emocional puede manifestarse como dolor físico persistente, y el dolor crónico puede generar respuestas de estrés postraumático. En el Laboratorio del Dolor tratamos esta intersección con un enfoque que integra cuerpo y mente.
Cómo el trauma se convierte en dolor
El sistema nervioso de una persona con TEPT está en estado de hipervigilancia constante. Esta activación crónica del sistema de respuesta al estrés tensa los músculos, altera el procesamiento del dolor y reduce el umbral de tolerancia. El resultado es dolor físico real originado en una herida emocional.
Un enfoque que une cuerpo y mente
La fisioterapia no convencional libera la tensión muscular acumulada por el estado de hipervigilancia. La psicología del dolor trabaja específicamente sobre los patrones de pensamiento y las respuestas emocionales asociadas al trauma, ayudando al sistema nervioso a salir del modo de alerta permanente.
Seguridad y confianza
Entendemos que los pacientes con TEPT necesitan un entorno seguro y predecible. Nuestro protocolo de 13 sesiones proporciona estructura y previsibilidad, dos elementos que ayudan a los pacientes con trauma a sentirse seguros durante el proceso de recuperación.